Domingo 1 de Agosto de 2021

5 de enero de 2020

Apuntes Ciudadanos: DOS ANTECEDENTES CABALES

Como dice en el título de la columna de Alejandro Rojo Vivot (1), el humor a pasado por distintos estamentos a través de los siglos y nuestras sociedades con dos claros ejemplos. HUMOR, POLÍTICA Y AFINES CXCVIII.

FOTO: ARV. LANDRÚ. TÍA VICENTA. AÑO VIII, N° 275. BUENOS AIRES, 2 DE DICIEMBRE DE 1963

 

 

“Dos diferentes problemas se presentan ahora a nuestra labor investigativa: el de fijar las condiciones de la descarga del exceso resultante de la comparación y el de comprobar si nuestra hipótesis sobre la génesis de la comicidad de los movimientos son aplicables a las demás especies de lo cómico”. (2)

 

Sigmund Freud (1856-1939)

 

Charles Louis de Seccondat, Señor de la Brèede y Barón de Montesquieu (1689-1755) se ocupó del humor en su obra más célebre que, desde 1751 hasta 1966, la Iglesia Católica lo incluyó en su nefasto Index Librorum et expurgatrium, a través de la aberrante Sagrada Congregación de la Inquisición creada en 1559: “Los escritos satíricos casi no se conocen en los Estados despóticos, donde, por un lado, el abatimiento y, por otro, la ignorancia, no favorecen el talento ni la voluntad para hacerlos. En democracia no se prohíben, por la misma razón por la que se prohíben en el Gobierno de uno solo. Como van dirigidos normalmente contra los poderosos, halagan la malicia del pueblo que gobierna en la democracia. En la Monarquía se prohíben, considerándolos, sobre todo, como materia de policía, pero no de delito. Pueden divertir a la malicia general, consolar a los descontentos, disminuir la envidia de los altos puestos, dar al pueblo paciencia para sufrir y hacerle reír de sus sufrimientos.

La aristocracia es el Gobierno que más empeño pone en proscribir los escritos satíricos, pues los magistrados son pequeños soberanos, no lo bastante grandes como para despreciar las injurias. Si en la Monarquía algún dardo va dirigido contra el monarca, éste está tan alto que no llega hasta él, pero atraviesa de parte a parte a un señor aristocrático. Por eso los decenviros, (3) que formaban una aristocracia, castigaron con la muerte los escritos satíricos”. (4)

 

También es interesante recordar lo establecido por José Francisco de San Martín Matorras (1778-1850) cuando fue la máxima autoridad gubernamental del Perú, observando la incidencia de las decisiones políticas en la vida cotidiana en general y en la diversión humorística en particular.

 

“DECRETO

EL PROTECTOR DEL PUERÚ

 

Habiendo hecho presente a S.E. el Protector, el Censor del Teatro de esta Capital, cuanto convendría al progreso de este establecimiento declarar libres de toda nota a los individuos que ejerciten el arte cómico: se ha servido S.E. expedir el siguiente Decreto:

Las preocupaciones deben ceder a la Justicia y a las luces del Siglo. Todo individuo que se proporcione su subsistencia en cualquier arte que contribuya a la prosperidad y lustre del país en el que se halla, es digno de consideración pública.

Un teatro fijo como el de esta Capital, funcionando conforme a las reglas de una sana policía y en el que las piezas que se recitan y cantan bajo la dirección de la autoridad pública no excedan los límites de la honestidad y el decoro, es un establecimiento moral y político de mayor utilidad. Por tanto, he acordado y declaro.

1° El arte escénico no irroga infamia al que lo profesa.

2° Los que ejerzan este arte en el Perú podrán optar a los empleos públicos y serán considerados en la sociedad según la regularidad de sus costumbres y a proporción de los talentos que posean.

3° Los cómicos que por sus vicios degraden su profesión serán separados de ella.

Insértese en la Gaceta Oficial.

Dado en el Palacio Protectoral de Lima a 31 de diciembre de 1821.

Firmado: San Martín”. (5)

Queda en claro el largo proceso que recorrió la libertad y el lograr una concepción del humor adulta y responsable de los seres humanos.

 

[1] Co Organizador y Coordinador Científico del Encuentro Latinoamericano de Economía Social. Asociación Surcos Patagónicos. Dina Huapi, Provincia de Río Negro, Argentina. 20 horas reloj. (2006). 

(2) Freud, Sigmund. El chiste y su relación con lo inconsciente. Biblioteca Nueva. Tercera edición. Tomo I. Página 1140. Madrid, España. 1973.

(3) Siglo V a.C. República Romana. Legisladores que suprimieron los tribunos de la plebe y controlaban a los cónsules.

(4) Montesquieu, Charles Louis de Seccondat, Señor de la Brèede y Barón de. Del espíritu de las leyes. Biblioteca de los Grandes pensadores. Páginas 136 y 137. Barcelona, España. 2002.

(5) Transcripto de la placa que existe en el Teatro San Martín, Buenos Aires, Argentina. Abril de 2012.

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