Martes 27 de Julio de 2021

23 de enero de 2020

CARTAS ORGÁNICAS: INVOLUCRÁNDONOS AVANZAMOS MUCHO

Alejandro Rojo Vivot sigue con su columna sobre esta herramienta muy importante en nuestras sociedades, donde cuanto más Democracia haya mejores sociedades podemos tener, para eso se necesita que los ciudadanos participemos en nuestras ciudades y asi mejor democracia.

Ilustración LA COMUNE (1870). GEORGE PILOTELL (1844-1918)

 

“El Municipio propende a una sociedad libre, justa, solidaria y pluralista. Es su deber proveer lo conducente al desarrollo y crecimiento humano y comunitario, dentro del marco de la justicia social, y hacer real y efectiva la plena participación política, económica, educativa y cultural”. [1]

 

Carta Orgánica de Río Cuarto (1996)

 

Es necesario conocer acabadamente lo dispuesto en la Carta Orgánica de cada Municipio o propender a que se establezca por Convención Constituyente, elegida expresamente por parte de los respectivos cuerpos electorales.

La sociedad es diversidad, en donde todos sus miembros, en igualdad de acceso, puedan participar en los asuntos públicos estamos perfilando una comunidad humana donde se encuentran las condiciones culturales para el desarrollo sustentable. En este sentido recordemos lo expresado (1993) por el Premio Nobel de Economía (1998), Amartya Sen: “dado que la libertad se refiere tanto a los procesos de toma de decisiones como a las oportunidades para lograr resultados valorados, no podemos limitarnos a interesarnos sólo por los resultados, como el aumento de la producción o de la renta o la generación de un elevado consumo (u otras variables con las que está relacionado el concepto de crecimiento económico). Algunos procesos como la participación en las decisiones políticas y la elección social no pueden considerarse –en el mejor de los casos- como medios para lograr el desarrollo (por ejemplo, como medios que contribuyen al crecimiento económico), sino que deben considerarse como partes constitutivas de los fines mismos del desarrollo.

La segunda causa de la diferencia entre ‘desarrollo como libertad’ y las perspectivas más convencionales del desarrollo está relacionada con los contrastes existentes dentro del propio aspecto de las oportunidades, más que con el aspecto de los procesos. En la perspectiva del desarrollo como libertad tenemos que examinar –además de las libertades implícitas en los procesos políticos, sociales y económicos- el grado en que los individuos tienen la oportunidad de lograr resultados que valoran y que tienen razones para valorar”. [2]

El frecuente desentenderse y la creciente delegación en unos pocos de los asuntos comunes, al menos, han contribuido a mayores niveles de corrupción, concentración de poder, formas de gobierno autoritarias proclives al clientelismo político, influencia partidaria en la independencia de la administración de justicia, división y autonomía republicana de los poderes, menoscabo de las minorías políticas, endeble transparencia en la adminstración de los asuntos públicos y otras tantas aberrantes prácticas que denigran a la condición humana.

Es bien sabido que en las tiranías, cualquiera sea su signo ideológico y su nivel de populismo, los derechos humanos pocas veces pueden ser ejercidos plenamente por la población, sobre todo por quienes están más lejos del poder en cualquiera de sus instancias.

En los sistemas democráticos donde, de alguna manera, la corrupción se ha filtrado certeramente, la administración ecuánime es fundamental; si ésta ha caído, aunque sea parcialmente, en acciones venables es síntoma palpable de la gravedad de la situación y que la desprotección cívica de la población es mayúscula, sobre todo de los más débiles.

 

Entonces, mediante las cartas orgánicas la sociedad civil involucrándose activamente a través de los más diversos y ricos mecanismos e institutos como el acceso a la información de los actos de gobierno, posibilidad de realizar iniciativas legislativas y revocatoria de mandatos, decidir en las cuestiones de injerencia directa, general y difusa a través de los presupuestos participativos, concursos públicos y con métodos objetivos de todo quien se postule para desempeñarse en la administración pública inclusive el personal judicial hasta el máximo nivel de los tribunales superiores, etcétera, es la respuesta propia de una comunidad donde la libertad y la responsabilidad son valores culturales predominantes.

Asimismo, la diversidad propia de todo hombre y mujer, confluyendo en sinergias, consensos, acuerdos y alianzas, alienta el crecimiento mediante la construcción del entramado social donde se sustentan las condiciones culturales para el desarrollo sustentable.

En democracia, a cada acto de connivencia, corrupción y autoritarismo es necesaria más democracia, democracia de creciente calidad, calidad que se logra con la participación ciudadana. El resto se dará por añadidura.

 

[1] Convención Constituyente. Carta Orgánica. Artículo 7°. Río Cuarto, Provincia de Córdoba, Argentina. 1996, Enmienda 1999 aprobada por Ordenanza N° 1202/99, ratificada por Referéndum Popular de 28 de noviembre de 1999.

[2] Sen, Amartya. Desarrollo y libertad. Planeta. Página 348. Barcelona, España. 2000.

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