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11 de mayo de 2020

El Proyecto Macá Tobiano y la conservación en tiempos de Coronavirus

La provincia de Santa Cruz es el hogar de un ave única. Se trata del macá tobiano, pequeño animal en grave peligro de extinción el cual viene siendo, desde su descubrimiento, el foco de grandes esfuerzos se conservación en torno a los cuales se creó el Programa Patagonia de Aves Argentinas.

Recorriendo la provincia de Santa Cruz, en el año 1974, Mauricio Rumboll hizo un descubrimiento que dio inicio a uno de los trabajos de conservación más importantes de la Patagonia. Rumboll estudiaba la migración del cauquén colorado cuando se topó, en la Laguna de los Escarchados, con una nueva especie endémica de la provincia de Santa Cruz, el macá tobiano. Al estudiarlo se descubrió que existían alrededor de 5.000 individuos, pero con el pasar de los años este número disminuyó drásticamente, lo cual motivó que se comience a trabajar en su conservación.

Actualmente estas tareas se encuentran encuadradas en el proyecto de conservación conocido como Proyecto Macá Tobiano. “Cuando comenzamos a trabajar en 2010, descubrimos que la población había tenido un colapso y había menos de 800 individuos adultos. Desde entonces hemos ido trabajando para conocer la cantidad de individuos reproductores que hay actualmente.

El número poblacional es alrededor de unos 700 individuos, lo que lo ubica en una situación crítica” explica Kini Roesler, investigador del CONICET y director adjunto del programa de conservación de Aves Argentinas, quien desde hace 10 años coordina el Programa Patagonia, dentro del cual se encuentra el Proyecto Macá Tobiano. “Este proyecto surge en 2010 con el trabajo conjunto entre Aves Argentinas y Asociación Ambiente Sur, y la colaboración del CONICET” explica Roesler.

“El Programa Patagonia surge poco tiempo después que el proyecto del macá tobiano. Observamos que el macá se había constituido como una “especie bandera” que atraía la atención y el apoyo para el trabajo. Comprendíamos que no podíamos trabajar solo con una especie sino que debíamos intentar abarcar la comunidad de animales y ambientes de la Patagonia, ya que hay muchas especies amenazadas que quizás son menos carismáticas que el macá tobiano que necesitan atención” explica el investigador, quien comenta que “partir de esa idea construimos este esquema de trabajo que es el Programa Patagonia que pertenece a Aves Argentina y que incluye a toda la región, desde Neuquén hasta Tierra del Fuego.”

Como muchas otras especies nativas de nuestro país, el macá tobiano se encuentra amenazado por varios factores que ponen en peligro su supervivencia, como la acción de especies exóticas invasoras y actividades de origen antrópico que alteran su hábitat natural. “El macá tobiano tiene una serie de factores que lo afecta en forma directa, siendo una de las más importantes el cambio climático global, lo cual genera una disminución en la cantidad de ambientes con las condiciones necesarias para la reproducción” explica Roesler.

“Debido a esto el macá tobiano se encuentra en áreas más pequeñas, lo que hace que las otras amenazas tengan un impacto más grande. Esas otras amenazas son las especies exóticas invasoras, siendo las más importantes el visón americano, introducido en la década del 40 la para la industria peletera, la trucha arcoiris, y la gaviota cocinera, que si bien es nativa de las costas patagónicas, se ha expandido hacia el interior del continente siguiendo los asentamientos humanos” agrega el biólogo. Si bien las especies exóticas tienen un gran impacto en las poblaciones del macá, las actividades de origen antrópico también representan un factor de riesgo importante.

El desarrollo de algunos proyectos productivos también representan un riesgo para la especie, y uno de los que más preocupa en la actualidad a quienes trabajan en conservación son las represas hidroeléctricas. “Una nueva amenaza son las represas que se están construyendo sobre el Río Santa Cruz, de las cuales sabemos que van a tener un efecto sobre el estuario, donde la especie concentra alrededor del 90% de sus poblaciones durante el final del invierno” explica el biólogo.

“En los últimos 10 años el macá tobiano ha llegado a los grandes medios de comunicación del país. Hemos logrado una difusión enorme de la especie, lo que es fundamental para garantizar la atención del gobierno y las empresas que aportan los medios necesarios para poder seguir trabajando” relata Roesler, quien ademas destaca que los trabajos de conservación han permitido frenar la disminución y estabilizar las poblaciones.

Por otro lado, Roesler resalta que “el plan de control de visón americano que comenzó como una medida de urgencia para proteger a la colonias reproductivas del macá tobiano y que hoy en día se ha expandido en las provincias de Santa Cruz, Río Negro y Neuquén, debido a que desarrollamos una técnica tan efectiva que se está teniendo en cuenta como una opción para trabajar con otras comunidades de aves”. Según el investigador, otro de los grandes logros del programa ha sido la generación de una estación biológica lindante al Parque Nacional Patagonia, la cual funciona como “un centro de actividades para el proyecto del macá tobiano, pero a la vez está abierta a toda la comunidad conservacionista y científica. Es la primera estación biológica de la Patagonia austral de estas características”.

Conservación en tiempos de COVID-19

Actualmente, y como sucede con muchas actividades relacionadas a la conservación de la naturaleza, el contexto planteado por la pandemia de COVID-19, afecta los trabajos que se llevan adelante desde el Programa Patagonia. La situación actual, que ha obligado al gobierno nacional a establecer el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, supone una gran limitación para las actividades que se pueden desarrollar, lo cual tiene un impacto directo en todos los trabajos que dependen principalmente de la presencia y las tareas de campo.

“Gran parte de nuestro trabajo depende de los voluntarios. Estos voluntarios reciben una capacitación extensa en el trabajo de campo y debido al Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio esto se cortó, tanto para los que estaban por venir como para los que ya tenían que irse” explica Roesler, quien agrega que “tenemos acciones de conservación en investigación en Neuquén, Santa Cruz, Rio Negro, Chubut y tuvimos que cortarlas porque no nos podemos mover.

El único movimiento que estamos haciendo es el relacionado al control de las poblaciones de macá tobiano en donde se encuentra la Estación Biológica. Se tuvo que cortar el control del visón americano en algunos de los sectores donde no está presente Parques Nacionales. Ellos pudieron continuar el trabajo dentro de las áreas protegidas, pero nosotros tuvimos que reducir nuestro trabajos. Esto puede generar que el año próximo encontremos que algunas poblaciones de visón hayan crecido porque algunas hembras atravesaron los sistemas de control”.

Una vez superada la situación de crisis actual y con el retorno de la posibilidad de trabajar en el campo, se podrá determinar fehacientemente el impacto que ha tenido la pandemia sobre la conservación del macá tobiano y tantas otras especies con las que se trabaja en nuestro país.

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