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29 de mayo de 2018

Actos de vandalismo contra edificios escolares

Rompieron varios vidrios en el edificio del colegio 46. Se suman a otros que están rotos desde hace tres meses y todavía no fueron arreglarlos. En la escuela especial habrían intentado desatar un incendio, prendiendo fuego la cortina de una sala. Los hechos fueron denunciados en la policía. En ambas escuelas vienen pidiendo obras para prevenir este tipo de hechos.


En las últimas horas se conocieron dos hechos de vandalismo que tuvieron como blanco edificios educativos de El Calafate.

En el colegio secundario N°46 destrozaron varios vidrios de aulas, salas de profesores y cocina. Son seis cristales dobles que quedaron totalmente astillados por acción de vándalos que arrojaron piedras sobre ellos.

Se aprovechan de la oscuridad que hay en esa zona como también la cercanía con un barranco que da hacia el cañadón del Arroyo Calafate. Además el predio no tiene cercado perimetral, algo que desde la misma inauguración del edificio se viene reclamando, justamente teniendo en cuenta la zona en la que está situado.

La vicerrectora del Colegio 46 Alejandra Verón, habló en FM Dimensión y tras contar la situación mencionó que es necesario que rápidamente se reemplacen los vidrios rotos, para que los alumnos que acuden a esas aulas no tengan riesgos.

Además recordó que otras tres ventanas fueron rotas hace unos tres meses atrás, y desde entonces están pidiendo que los cambien a través de los canales institucionales, sin que existan respuestas. Ahora se suman otros seis cristales destrozados que esperan ser cambiados.

“Para nosotros es fundamental tener el cerco perimetral porque esto evitaría o al menos disminuiría la posibilidad de que se produzcan estas roturas”, dijo Verón en el programa Radio Activa.

Otro hecho grave se conoció también en la misma radio calafateña y fue detectado ayer lunes. Es el de la Escuela Especial N° 5. El incidente se dio el jueves al caer la noche (pasadas las 19hs) cuando se activó la alarma del edificio. Personal de la empresa de monitoreo fue hasta el lugar pero no detectó nada anormal. Se pensó que el viento hizo mover alguna ventana y activó la alarma, algo que ocurrió otras veces.

Sin embargo el lunes, con el regreso de las clases, una docente ingresó a esa sala y detectó que una de las cortinas estaba quemada y había un encendedor en el piso. Allí cerró el círculo: un vándalo desconocido abrió desde afuera la ventana corrediza e intentó desatar un incendio prendiendo fuego la cortina. Al sonar la alarma huyó del lugar, no sin antes cerrar la ventana para que no se sospechara de su presencia.

Afortunadamente la cortina es de poliéster, con lo cual se derritió y no combustionó. Si hubiera sido de algodón por ejemplo, el fuego se habría propagado y otro mucho más graves sería el desenlace.  

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