Viernes 30 de Julio de 2021

10 de junio de 2018

Apuntes Ciudadanos: EL PARTIDO DE LA MUERTE

A días del comienzo del Mundial Rusia 2018, Alejandro Rojo Vivot (1) nos acerca la historia de un partido de fútbol jugado en la II Guerra Mundial, entre alemanes y sovieticos, y como el humor a su manera estuvo presente, como así también la política y la sociedad con un final dramatico. HUMOR, POLÍTICA Y AFINES CXXV

Foto: Publicidad del partido de la muerte, que se jugó en la II Guerra Mundial. En Kiev, el 6 de agosto de 1942.

 

“Los pequeños rasgos humorísticos que producimos a veces en nuestra vida cotidiana surgen realmente en nosotros a costa de irritación; los producimos en lugar de enfadarnos”. [2]

 

Sigmund Freud (1856-1939)

                                                                                                        

El deporte en general y el fútbol en particular, con cierta frecuencia se ven envueltos en acciones políticas que, en algún caso, buscan manipular situaciones en beneficio propio y, en otras, por caso, como herramienta de menoscabo o exaltación.

Observados con atención bastantes hechos nos permiten focalizarnos desde una perspectiva humorística como, por ejemplo, cuando el payaso intenta hacer una cabriola y cae estrepitosamente. Un acto frustrado generado por un poderoso personaje, casi siempre, es más cómicamente festejado que cuando le sucede a un mortal común. [3]

Los enfrentamientos armados colectivos, formalmente establecidos como las guerras, son acontecimientos de la humanidad sumamente aberrantes en sí mismos; además han sido escenarios de proezas humanas y de, paradójicamente, lecciones de vida.

Los alemanes ocuparon Kiev (1941-1943) como parte del avances sobre Rusia, infringiendo a su población todo tipo de vejámenes y restricciones a la libertad, [4] al trabajo, etcétera, al extremo que el hambre asoló al conjunto de sobremanera.

Para sobrellevarlo, aunque sea en parte, el panadero Josef Kordyk, ucraniano, dio empleo en su comercio a varios perseguidos como al afamado arquero Nikolai Trusevich, contraviniendo las rigurosas disposiciones en contrario.

Poco a poco fue reuniendo a estrellas deportivas resguardándolos de la persecución.

En ese entonces existía el Club Futbolny Drynamomo Kyiv, cuyos dirigentes eran comunistas; le cambiaron el nombre para evitarse más problemas: F.c. Star.

Comenzaron a ganar inclusive a equipos conformados por nazis.

El 6 de agosto de 1942, en el estadio Zenir, se enfrentaron con el Flakelf, integrado por militares nazis (Wehrmacht), triunfando nuevamente. [5]

En 1942 se jugó un memorable partido de fútbol en el cual, si los locales triunfaban les significaría la muerte, pues una victoria sería considerada por las autoridades de ocupación una afrenta a la dignidad alemana.

Se negaron a realizar el saludo nazi (!Heil Hitler¡) [6], ganado por un muy amplio margen, por lo que los alemanes se sintieron agraviados, arrestando a los jugadores oponentes; a algunos los torturaron, a otros los llevaron a un campo de concentración mientras que a varios los asesinaron.

Desde 1981 el estadio Zenit lleva el nombre Star; en Kiev la historia se mantiene viva y quienes conservan la entrada del partido de la muerte tienen pase gratuito para las actuaciones del Dynamo.

El desprecio, a veces, es una humorada: ya finalizando el partido en el que ganaban, Klimenko quedó solo frente al arquero nazi; en vez de convertir el gol, como una gran burla se dio vuelta y arrojó la pelota bien lejos, ante los gritos victoriosos de los rusos presentes y el oprobio de los alemanes.

 

(1) Expositor en el “Taller Elaboración de Proyectos”. Asociación Ciudadana por los Derechos Civiles y Avina. 8 horas reloj. Montevideo, Uruguay. (2011). 

(2) Freud, Sigmund. El chiste y su relación con lo inconsciente. Biblioteca Nueva. Tercera edición. Tomo I. Página 1164. Madrid, España. 1973.

(3) Esta cuestión merece una extensa reflexión en otra oportunidad.

(4) Prohibieron el campeonato nacional de fútbol.

(5) Quedó en la historia como “El partido de la muerte”.

(6) Con una mano en el corazón a viva voz dijeron: Fizculthura, de gran raigambre soviética en las actividades deportivas.

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