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2 de julio de 2018

Junio tuvo bajísima ocupación hotelera

Se registró un 15 % de ocupación del total de plazas. Y un 34% promedio sobre la oferta abierta en esta época del año. La interrupción del vuelo a Ushuaia y la disminución de frecuencias fue la principal causa.

Terminó el mes de junio y con él la más pronunciada sequía de vuelos que tuvo El Calafate en los últimos 10 años. Efectivamente hay que remontarse a junio de 2008 para encontrar cifras similares de vuelos aterrizados. Un total de solo 16 vuelos semanales, todos con destino a Buenos Aires.

Llega julio y El Calafate comienza a recuperar sus conexiones a Córdoba (hoy) y Ushuaia (mañana martes). Pero en junio quedó el registro de uno de los peores meses de actividad turística.

La oferta de camas en el pasado mes se redujo un 22 por ciento respecto a junio de 2017. Solo estuvieron abiertas 3.788 camas, de las 8100 que tiene habilitadas esta ciudad. El año pasado, en junio hubo 4.320 camas disponibles.

Solo un 46,7 por ciento de la oferta total de camas permaneció abierto durante el mes de junio. Más de la mitad de los establecimientos cerraron sus puertas.  “El sector privado, al ver que no tenemos conectividad, que los vuelos y la gente nos llegan, lógicamente cierran para reducir al máximo sus costos”, explicó Alexis Simunovic, secretario de Turismo de El Calafate.

En entrevista con FM Dimensión, el funcionario municipal precisó que “en junio tuvimos un promedio de 34 por ciento de ocupación del total de camas abiertas”. Pero si se cuenta el total de la oferta que dispone El Calafate, la ocupación cae a poco más del 15 por ciento. “Es una cifra bajísima” dijo Simunovic, quien destacó “el esfuerzo que está haciendo el empresariado local para mantener los locales y hoteles abierto y las fuentes de trabajo”.

Si bien se sabe que históricamente los meses de mayo y junio son los de menor movimiento turístico, el bajón se sintió aún más por la fuerte desprogramación de vuelos y principalmente la suspensión de la conexión El Calafate – Ushuaia.

Se han perdido varias ventas, porque quienes querían visitar los dos destinos, desistieron de hacerlo al verse obligados a conectar estas dos ciudades a través de Buenos Aires. Un verdadero despropósito volar 7 horas (más la espera y el trasbordo), contra una hora en vuelo directo.

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