Martes 27 de Julio de 2021

22 de julio de 2016

Llegó Martín. Corrió 9 meses por la ruta 40

Hace dos años tuvo un pico de estrés que lo dejo inconsciente. Se propuso correr la RN40 de sur a norte empujando un carro con un peso de 60 a 70 kilos. En diciembre había pasado por El Calafate. Llegó a la Quiaca y desde allí contó su experiencia a FM Dimensión.

 

9 meses, 1 día, 1 hora y 54 minutos  es el tiempo que Martin Rodríguez tardó en unir a Ushuaia (Tierra del Fuego) con la Quiaca (Jujuy), los dos extremos sur norte del país.

Lo hizo trotando por la RN40 y empujando un carro metálico con un peso que varió entre los 60 y 70 kilos.

5729 kilómetros de asfalto y ripio bajo días de extremo calor, sacudido por los vientos patagónicos y enfrentando tormenta de nieves en el norte.

Todo comenzó el 19 de octubre cuando corrió los primeros 20 kilómetros con temperatura ambiente de 6 grados bajo cero, en Tierra del Fuego, emprendiendo el viaje hacia el norte del país.

Días antes había salido desde su Tandil (Pcia BS. As.) para tomar el avión hasta Ushuaia.

En rigor, todo había iniciado un año antes, cuando la idea empezó a transformarse en preparativos logísticos, físicos y mentales, no solo de Martín, sino también de su familia, incluyendo a Rocío, su novia que se encargó de la difusión de la experiencia, y de organizar las llegadas, viendo a Martín solo en algunos puntos y coordinando desde Tandil.

Un rosario bendecido por el papa Francisco que le regalaron antes de salir de su ciudad, lo acompañó por cada pueblo que atravesó a lo largo de su ruta, donde con ayuda de los medios fue recibido siempre por algunos deportistas y vecinos que se dejaron llevar por el desafío de Martín y su intención solidaria. Por cada kilómetro, instituciones sociales de su ciudad reciben 1 alimento.

El 15 de diciembre había llegado a El Calafate, cuando fue recibido por autoridades municipales y atletas.

“Fue un viaje muy lindo, en especial en la Patagonia y en Cuyo porque la gente estuvo muy presente”, comentó desde la Quiaca a donde llegó el miércoles 20, en el día del amigo.

Desde la provincia de Jujuy, a pocas horas de haber cumplido su desafío, el profe de educación física habló con el programa Turno Mañana de FM Dimensión de El Calafate, ciudad por donde pasó en el mes de diciembre, y a la que recuerda por el glaciar pero también por las demostraciones solidarias.

“Pensé que la Patagonia iba a ser lo más difícil por el viento, que me rompió la carpa. A 100 kilómetros hacia Perito Moreno los corrí con una rueda rota (del carro). Pero el norte fue terrible. Entré en el kilómetro 5 mil a correr en el ripio y no podía avanzar cinco metros porque se me encajaba el carro o me resbalaba.  De golpe y porrazo me encontré con los 700 kilómetros finales de ripio de la ruta 40 donde pasaban como mucho uno o dos autos por dentro. Se hizo muy difícil”, comentó.

Contó que el último tramo fue lo más difícil de todo. Además del estado del camino, debió soportar una tormenta de nieve de 12 horas en la altura salteña.

“Más me acercaba al final más miedo tenía. Más miedo tenía de lastimarme. Eso no me había pasado cuando salí de Ushuaia”, dijo.

Recordando que el último kilómetro fue una mezcla de atletismo y llanto, Martín comentó que no hubo un momento en el que pensó en abandonar, pero sí existieron momentos de miedo como los vividos en los últimos kilómetros.

Económicamente endeudado, lleno de historias para escribirlas en un libro que pretende comenzar cuanto antes, con una novia que no duda en decir que lo apoyaría en otra experiencia similar porque “somos un equipo”, y con dos kilogramos mas de masa muscular, Martín Rodríguez llega este domingo a su ciudad de Tandil, donde es recibido de manera especial.

Por ahora el joven de 25 años ya piensa en nuevos desafíos: correr en el cerro Aconcagua y sobre el glaciar Perito Moreno.

En la misma entrevista radial, Martín dejó su pensamiento luego de haber logrado la experiencia mas importante de su vida:

“La vida es una sola. Si no es ahora, ¿cuándo?

También hay que entender que los sueños de uno, no son los sueños de los demás. Muchas veces cuando lo compartas te van a decir que esto y que el otro, no importa.

Vos tenés que estar convencido de lo que sentís e ir y hacerlo. A mí Todo el mundo me dijo que no, yo no tenía apoyo, no tenía nada, pero era mi sueño.

Porque otra persona no me apoyara económicamente no me iba a quedar quieto. La vida es una sola. Hay que llegar a viejo no con 30 autos, sino con los momentos que uno vivió, y que realmente uno hiso lo que quiso hacer.

Y pensar que todo comenzó porque a los 23 años tuvo un pico de estrés que lo mantuvo inconsciente seis horas.

Rocío.

La novia de Martín hizo mas que apoyarlo en la iniciativa. La licenciada en turismo le organizó la logística desde Tandil.

Muchos contactos telefónicos con habitantes y autoridades de cada pueblo, y a veces mucha angustia.

“Lo más difícil fue la comunicación, especialmente en el norte. Estuvimos diez días sin señal, no sabía cómo estaba así que Martín le pedía a la gente con la que se cruzaba que me escribiera para que supiera que estaba todo bien”, comentó a Turno Mañana.

Luego no dudó y agregó: “En otro proyecto también lo voy ayudar, ya somos un equipo”.

 

Martín en su paso por Santa Cruz hablando con ahoracalafate.com.ar Martín mostrando cómo era un día de su desafío

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