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11 de septiembre de 2016

Denuncia que la muerte de este peón fue por abandono

Un hombre visitaba frecuentemente al peón de la Estancia La Leonor para realizar un foto-reportaje sobre los trabajadores rurales. Retrató la precariedad de su vivienda y su condición de vida. El hombre falleció el 28 de agosto pasado y para el denunciante hay abandono de persona por parte de los dueños de la estancia. Profesionales del Hospital SAMIC avalaron al denunciante.

Pablo Richards es un arquitecto que reside en Ushuaia y que tiene familiares en El Calafate. Hasta aquí llegó para desarrollar una actividad de aficionado a la fotografía: hacer foto-reportajes. Este es básicamente contar una historia a través de imágenes que él mismo toma con su cámara de fotos.

Estando en El Calafate realizó la cobertura de una campaña de sanidad rural que realizó el Hospital en estancias de la zona. Allí conoció a Rolando Águila, el peón de la estancia La Leonor y de él le llamó la atención su carácter franco y transparente y también la precariedad en la que vivía.

Richards estableció contacto con el peón, de 71 años de edad y comenzó a realizar un segundo foto-reportaje, retratándolo no solo  él, sino el puesto donde vivía, cómo se alimentaba, las tareas que realizaba.

Fueron varias las visitas que realizó a la estancia, ubicada a unos 100 km de El Calafate y a 1500 metros de la tura provinciual Nº 9. En cada una de ellas fue conociendo mas al peón, que le contó que se quería ir de esa estancia. Que solo esperaba que los dueños le paguen unos 30 mil pesos que le debían de varios meses de sueldo, que lo vengan a buscar para así poder ayudarle a una sobrina suya que reside en Río Gallegos, para después aceptar el ofrecimiento de trabajo en otra estancia.

Richards tenía pensado volver a visitar a su nuevo amigo, sin embargo se enteró que había muerto. Lo encontró el domingo 28 de agosto el peón de una estancia vecina, de apellido Diaz.

El pasado lunes, el arquitecto se presentó ante la Fiscalía de Instrucción de El Calafate, y radicó una denuncia ante la Fiscal Natalia Mercado, con la intención de que se investigue el presunto delito de “Abandono de Persona”.

En la denuncia describió que en el interior del puesto hacía más frío que afuera, que el ducto de ventilación de la cocina a leña estaba tapado de hollín y se llenaba el ambiente de humo.

Además señaló que Águila no tenía ningún medio de comunicación ni de movilidad, ni siquiera un caballo. Tenía pocos víveres y su letrina estaba a unos 100 metros del puesto. Tampoco tenía condiciones de asearse ni de limpiar la poca ropa que tenía.

Que cerca de allí se encontraba la vivienda principal de la estancia, que tenía todas las comodidades. Pero el peón no tomaba nada por lealtad a sus patrones.

Además indicó que la última vez que lo vio al peón, tenía un dolor en el brazo, debido que tuvo que hachar unos troncos verdes de leña para poder calefaccionarse.

“Lo notaba débil físicamente. Estaba muy enojado con los dueños últimamente”, dijo Richards en su denuncia, afirmando que uno de los apellidos de los propietarios es Agis, de Río Gallegos.

Para el denunciante no hay dudas que la muerte de Águila se podría haber evitado y que las malas condiciones en las que vivía contribuyeron a su muerte, inclusive porque presentaba un estado de desnutrición

La denuncia de Richards es apoyada por tres profesionales del Hospital SAMIC El Calafate. Su hermano y médico, Ariel Richards; La agente Social Karina Berra, y la nutricionista Gabriela Muñoz.

Además como prueba documental el denunciante dice tener unas 1500 fotos que él sacó y que demostrarían la precaria condición en la que vivió Águila.

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