Martes 27 de Julio de 2021

OPINIÓN

19 de junio de 2016

Apuntes Ciudadanos: Animal Político y Animaladas

En la columna de hoy, Alejandro Rojo Vivot (1) nos acerca al mundo de las fábulas como textos graciosos que desembocan en una moraleja de contenido ético. El autor nos habla desde los comienzos de estos textos que fueron 7 siglos Antes de Cristo los primeros relatos que se conocen hasta nuestros días. HUMOR, POLÍTICA y AFINES XXX.

Foto: A. Rojo Vivot. Revista Fray Mocho (Revista fundada el 3 de mayo de 1912). Buenos Aires, 7 de diciembre de 1920 

 

“En todos los chistes obscenos sucumbimos a crasos errores de juicio sobre la ʼbondadʻ del chiste, en tanto en cuanto ésta depende de condiciones formales; la técnica de estos chistes es con frecuencia harto pobre y, en cambio, su éxito de risa, extraordinario”. [2]

 

Sigmund Freud (1856-1939)

 

Muchos de los ríos de meseta, próximos a sus desembocaduras, conforman deltas muy diversos, primero se bifurcan para al final confluir como en sus inicios; algunos brazos serán más directos mientras otros recorrerán meandros como si quisieran demorar la integración de su arcano desenlace.

El humor transita rutas dispares para cumplir su cometido, manteniendo la economía de los trazos, gestos o palabras, en cada circunstancia optará por la más beneficiosa a su destino: hacer blanco en el círculo negro.

Las fábulas, graciosos relatos relativamente breves, poblados de animales que piensan y actúan como seres humanos, con sus luces y sombras, es un género que se centra en señalar críticamente costumbres, personajes, valores, etcétera, más propios del mundo irracional que de la inteligencia que caracteriza a hombres y mujeres.

Las divertidas y simples situaciones, a veces por caminos intrincados, desembocan en una moraleja de contenido ético.

Siempre en tonos amables y ocurrentes, con una sonrisa a flor de los labios, por lo cual le es posible criticar a los déspotas, corruptos, venales, etcétera, tratándolos de comadrejas, asnos u otros seres incompletos pues, en definitiva, no saben reír.

El griego Hesíodo, que vivió unos siete siglos antes de la era cristiana, fue su precursor, luego Esopo (620 a. C.- 564 a.C.) y muchos más como el latino Quinto Horacio Flaco (65 a.C.- 8 a. C.) cuya primera obra fue “Sátiras”.

“En una junta de animales, bailó tan bonito el mono, que ganándose la simpatía de los espectadores, fue elegido rey.

Celosa la zorra por no haber sido ella la elegida, vio un trozo de comida en un cepo y llevó allí al mono, diciéndole que había encontrado un tesoro digno de reyes, pero que en lugar de tomarlo para llevárselo a él, lo había guardado para que fuera él personalmente quien lo tomara, ya que era una prerrogativa real.

El mono se acercó sin más reflexión, y quedó prensado en el cepo.

Entonces la zorra, a quien el mono acusaba de tenderle aquella trampa, repuso:

-- ¡Eres muy tonto, mono, y todavía pretendes reinar entre todos los animales!

Nunca te lances a una empresa, si antes no has reflexionado sobre sus posibles éxitos o peligros”. (Esopo, La zorra y el mono coronado rey).

“Podrías ver a las serpientes y perros infernales vagar y a la luna ruborizada esconderse detrás de los grandes sepulcros para no ser testigo de sus crímenes. Pero si miento, sea mi cabeza manchada de blancas mierdas de cuervo y me caguen y meen encima Julio y el afeminado Pediacia y el ladrón Vorano”. (Horacio, Sátira I, 8).

Como la mayoría del pueblo era iletrado la transmisión se hacía boca a boca, en los fogones nocturnos, en los trabajos compartidos, en las plazas, etcétera y en las representaciones públicas.

Las fábulas generaban risas en la población más diversa que comenzaba a comprender la condición humana de toda persona y que la democracia como forma de gobierno se basa en la soberanía popular. Faltaban muchas sinuosidades por transitar pero se apreciaban los estuarios de libertad donde recalar.

 

[1] Ha publicado varios prólogos de libros de diversos autores 

[2] Freud, Sigmund. El chiste y su relación con lo inconsciente. Biblioteca Nueva. Tercera edición. Página 1085. Madrid, España. 1973.

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