Miércoles 16 de Junio de 2021

OPINIÓN

26 de junio de 2016

Apuntes Ciudadanos: MONSTRUOS

La columna de Alejandro Rojo Vivot (1) nos hace reflexionar, sobre la discapacidad y como la Iglesia Católica en siglos pasados, promovio ediciones de cómo debían los sacerdotes proceder ante personas con discapacidad o mal formaciones que existen en nuestras sociedades y aún mucho nos queda por hacer como seres humanos. HUMOR, POLÍTICA y AFINES XXXI

Ilustración: Alejandro Rojo Vivot y Rafael Durante. DisHumor. Tercera edición. Editorial Dunken. Buenos Aires

 

“A razones especiales debe también obedecer el hecho de que la decisión sobre si algo es o no un chiste nos haya presentado en la comparación mayor dificultad que en anteriores formas expresivas”. [2]

 

Sigmund Freud (1856-1939)

 

Sin duda es tarea ardua lograr una acabada definición del humor, recordando que, históricamente, los relevantes intentos llegaron a esbozar algunas ideas al respecto. Sí se ha alcanzado un alto consenso en que es un tema central, que sigue cosechando ensayos académicos, estudios científicos, notas periodísticas y debates coloquiales, lo que puede hacer sospechar que todo es parte de una gran humorada que entretiene a muchos.

Varias formales y solemnes decisiones, vistas con alguna perspectiva, denotan claramente cierta falta de fundamentos mínimos que, aunque, han generado muy negativos impactos en muchas personas también provocan sentimientos sardónicos. [3]

Más notable resulta cuando se explican que son afirmaciones con inspiración divina y que deben ser acatadas sin discusión a la manera de los dogmas.

La Iglesia Católica, de gran influencia social, durante décadas, “con aprobación del Ordinario”, [4] promovió numerosas ediciones, en varios idiomas, de un “Repertorio de las principales cosas que ha de saber y practicar el sacerdote para santificarse a sí mismo, y santificar a los demás”.

Mónstruo. [5] Solo tratamos de los nacidos de mujer. Si no presenta indicio alguno de pertenecer a la especie humana, no se le debe bautizar: mas si hubiese sobre ello duda razonable, consulte el Párroco á facultativos entendidos, y al Prelado mismo; pero si se teme peligro de muerte, ó no es fácil acudir al Obispo, se le bautizará con la condición: Si es homo, o si es capax.

Si solo tiene una cabeza y pecho, aunque tenga cuatro brazos o piernas, solo hay que conferir un bautismo. Pero si hay doble cabeza y pecho, dese dos bautismos. Si dos cabezas y un pecho, bautízese absolutamente una; y luego la otra con la condición si es alius homo. [6] Si una cabeza con dos pechos, bautícese aquella, y luego, infunda agua sobre los pechos á la vez, con intención de bautizar al que no lo fuese, con la forma antedicha. Pero si hay peligro de muerte, dígase en caso de duda, Ego vos baptizo, etc. como dice el ritual. (…)

No es lícito bautizar aquellos contra la voluntad de sus padres. (…)

Mas los de padres apóstatas ó impíos, puede el Párroco por sí ó por otra persona de toda confianza bautizarlos, sin consentimiento de los padres”. [7]

Al mismo tiempo, por lo menos a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, había quienes, con gran influencia, seguían sosteniendo y difundiendo profusamente el concepto de monstruo para referirse a algunos seres humanos, mientras muchos avanzaban en crear las condiciones favorables para el desarrollo de las personas con discapacidad como, por ejemplo, en la educación y la salud.

Por caso, San Luigi Orione (Don Orione) (1872-1940) se ordenó sacerdote en 1895 por lo que es muy probable que haya estudiado el manual citado, aunque fue el creador e impulsor de numerosas instituciones dedicadas a las personas con discapacidad severa y profunda, con malformaciones sin dónde vivir: “La Obra de la Divina Providencia” que siguen vigente en el siglo XXI, ocupándose de los individuos que casi nadie se ocupa incluyendo los que formulan y ejecutan políticas públicas. [8]

 

[1] Beca integral: Curso. Universidad Cándido Méndez, Ciudad de Río de Janeiro, Brasil. (1975). 

[2] Freud, Sigmund. El chiste y su relación con lo inconsciente. Biblioteca Nueva. Tercera edición. Página 1076. Madrid, España, 1973.

[3] Hilaridad producto del desprecio, odio, rechazo, etcétera.

[4] Poder para ejecutar las leyes eclesiásticas.

[5][4] Mantuvimos la ortografía original del libro que tenemos a la vista.

[6] Otro, uno más.

[7] Mach, José. Tesoro del sacerdote. Imprenta de Francisco Rosal. Undécima edición española. Páginas 769, 770 y 771. Barcelona, España. 1891.

[8] Camilo de Lellis (1550-1614), en 1582, fundó la “Congregación de Hermanos Ministros de los Enfermos”, que desarrolló la atención y contención de numerosos enfermos y heridos abandonados o con acceso a muy deficientes servicios de salud por falta capacidad de pagar.

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