Miércoles 16 de Junio de 2021

OPINIÓN

7 de agosto de 2016

Apuntes Ciudadanos: POBREZA, RIQUEZA Y PODER

En la columna de hoy, Alejandro Rojo Vivot (1), nos acerca con la literatura del extraordinario filósofo y escritor Umberto Eco, fragmentos de una de sus obras mas importantes como "El nombre de la rosa", donde el Poder, la Riqueza y la Pobreza son ejes centrales de esa maravilla literaria. HUMOR, POLÍTICA y AFINES XXXVI.

Foto: A. Rojo Vivot. Tapa revista Tía Vicenta (Revista satirica de actualidad publicada en la Argentina entre 1957 y 1966), Buenos Aires, 2 de diciembre de 1963

 

“Un chiste ʻinocenteʼ, esto es, desprovisto de toda tendenciosidad, puede poseer un rico contenido y exponer algo muy valioso”. [2]

 

Sigmund Freud (1856-1939)

 

El humor a veces es parte de una estrategia por la cual se inserta en una instancia aparentemente ajena, generando un doble impacto.

El extraordinario filósofo y escritor italiano Umberto Eco (1932-2016) recreó en su célebre novela histórica de misterio “El nombre de la rosa”, (1980) un encuentro clave, en 1327, entre delegados papales, algunos abades y religiosos de prestigio, de varios países, para debatir y acordar con respecto uno de los temas centrales de la Iglesia Católica: la pobreza de sus miembros consagrados, de sus instituciones y su compromiso con los que menos tienen.

El lector se adentra a un sórdido mundo de luchas por el poder, las relaciones con los absolutistas monarcas, la propiedad privada eclesial, el lujo de algunos que eran los que defendían la postura diametralmente opuesta al modo de vida de los apóstoles y que tenían como aliada a la expandida y nefasta Inquisición.

Asesinatos, pasadizos secretos, lujuria encubierta, chantaje a algunas campesinas hambrientas para lograr favores sexuales, torturas, etcétera, mientras otros rezaban, trabajaban, estudiaban, respetaban las reglas, obedecían en un sistema de mandato autoritario, etcétera.

En unos de los climax de la trama, incluye varios párrafos descriptivos, con marcada ironía, que además dan pistas sobre el final de la ficción, con mucho de la realidad de principios del siglo XIV, en una Europa que ya comenzaba a colonizar otras regiones para nutrirse de más riquezas y dominio sobre millones de seres humanos, desarrollando políticas propias de los que se suponen superiores a los demás por derecho divino.

“El Abad estaba muy orgulloso de ese tesoro, [3] que sólo se abría en circunstancias excepcionales y para huéspedes muy importantes.

Alrededor se veían relicarios de diferentes tamaños, (…) paramentos [4] dorados, coronas de oro cuajadas de piedras preciosas, cofrecillos de diferentes metales, (…) marfiles. Nos señaló un delicado tabernáculo con dos columnas de lapislázuli [5] y oro que enmarcaban un descendimiento al sepulcro realizado en fino bajorrelieve de plata y dominado por una cruz de oro cuajada con trece diamantes sobre un fondo de ónix entreverado, mientras que el pequeño frontón estaba cimbrado con ágatas y rubíes. (…)

-Esta cripta es un bello epítome [6] de los debates sobre la pobreza que has presenciado en estos días. Y ahora ya sabes por qué se degüellan tus hermanos cuando está en juego el acceso a la dignidad abacial. (…)

Y tú no deslumbres demasiado con estos relicarios. Fragmentos de la cruz he visto muchos, en otras iglesias. Si todos fuesen auténticos, Nuestro Señor no habría sido crucificado en dos tablas cruzadas, sino en todo un bosque. (…)

Hace tiempo, en la catedral de Colonia, vi el cráneo de Juan Bautista cuando tenía doce años. (…)

-¡Pero si el Bautista murió asesinado a una edad más avanzada!

-El otro cráneo debe estar en otro tesoro –dijo Guillermo con toda seriedad.

Yo no sabía nunca cuándo estaba bromeando. En mi tierra, [7] cuando se bromea, se dice algo y después se ríe ruidosamente, para que todos participen de la broma. Guillermo, [8] en cambio, sólo reía cuando decía cosas serias, y se mantenía serísimo cuando se suponía que estaba bromeando”. [9]

 

[1] Con una beca completa realizó un curso en la South Florida University, Ciudad de Tampa, USA. 

[2] Freud, Sigmund. El chiste y su relación con lo inconsciente. Biblioteca Nueva. Tercera edición. Tomo I. Página 1078. Madrid, España. 1973.

[3] Resguardado en una cripta (depósito de cadáveres, riquezas, etcétera, por lo general en espacios disimulados y subterráneos). Que se siguen empleando en el siglo XXI.

[4] Revestimientos litúrgicos.

[5] Piedra semipreciosa azul de gran valor.

[6] Resumen.

[7] Alemania.

[8] Inglés.

[9] Eco, Umberto. El nombre de la rosa. RBA Editores. Páginas 395, 396 y 401.Barcelona, España. 1988.

COMPARTIR: