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OPINIÓN

20 de agosto de 2018

APUNTES CIUDADANOS: DE ENTONCES Y DE AHORA

FOTO: ARV. REVISTA CARAS Y CARETAS. BUENOS AIRES, 9 DE AGOSTO DE 1902

HUMOR, POLÍTICA Y AFINES CXXXV. Por Alejandro Rojo Vivot (1)

Por Alejandro Rojo Vivot [1]

Antes de entrar a resolver el problema de cómo los medios técnicos de la elaboración del chiste pueden hacer surgir placer en el oyente queremos recordar que para simplificar y hacer más transparente nuestra investigación dejamos antes a un lado los chistes tendenciosos. Más ahora tenemos la obligadamente que intentar esclarecer cuáles son las tendencias del chiste y en qué forma obedece éste a las mismas”. [2]

Sigmund Freud (1856-1939)


Con asidua frecuencia muchos políticos cuando se presentan en público tienden a sonreír casi estereotipadamente y, en algunas oportunidades, pareciera que se sienten obligados a expresar algún chiste; lo hacen espontáneamente o con preparación previa aunque busquen aparentar lo contrario.

De ahí la popular y difundida pregunta retórica: ¿de qué se ríen los políticos?

Peter Berger señaló con precisión: “Hay ʻvirtuososʼ de lo cómico; no sólo grandes autores cómicos (Aristófanes, Shakespeare, Molière, etc.), sino también grandes bromistas y payasos y cómicos, o los grandes contadores de chistes que antaño poblaban los cafés de Europa central. Pero también existe la cualidad de lo cómico propia de las masas y ésta es la que deberíamos examinar primero.

En cuanto lo hacemos, salta a la vista con abrumadora evidencia un hecho: lo cómico es ubicuo en la vida cotidiana corriente. No está presente de manera permanente, como es obvio, sino que aparece y desaparece entretejiéndose con la experiencia común. Y no pienso ahora en los virtuosos de lo cómico, sino en personas absolutamente corrientes, especímenes de lˈhomme comique moyen, [3] si quieren”. [4]

Observemos un ejemplo al respecto extraído de una ficción literaria francesa de gran difusión internacional.

“Precedido por una ráfaga de aire helado y algunos copos de nieve, Manuel entró sacudiéndose:

-Ya tenemos otra vez electricidad, ¿no quieren venir a ver televisión? Va a hablar ese bendito Lecanuet… [5] Y después hablará también de Gaulle. El viejo caudillo está recibiendo buenos golpes, pero todavía sabe morder. No quiere bajar de su trono. De cualquier manera es divertido ver a esos payasos tales como son.

-Sí, es divertido –dijo Sébastian-. A esta misma hora todos los franceses están sentados frente a la pantalla de televisión tomando la sopa o comiendo salchichas, o liándose cigarrillos o fumando la pipa. El pueblo es de nuevo el rey. Como ocurría con los romano, terminará por señalar hacia arriba o hacia abajo con el pulgar”. [6]

 

[1] Miembro titular de la Comisión Redactora reforma del Consejo de la Magistratura de la Provincia de Tierra del Fuego. Decreto N° 2193/13. (2013).

[2] Freud, Sigmund. El chiste y su relación con lo inconsciente. Biblioteca Nueva. Tomo I. Tercera edición. Página 1081. Madrid, España. 1973.

[3] La comicidad del hombre medio.

[4] Berger, Peter. Risa redentora. La dimensión cómica de la experiencia humana. Editorial Kairós. Páginas 27 y 28. Barcelona, España. 1999.

[5] Jean Adrien François Lecanuet (1920- 1993), fue un destacado profesor universitario y político de larga trayectoria, opositor a Charles de Gaulle en la candidatura a su segunda presidencia consecutiva, obligándolo a una segunda vuelta, lo que significó un evidente declinar de la fuerza popular del quien entonces era el Presidente de la V República; ambos combatieron en la Resistencia durante la II Guerra Mundial..

[6] Lartéguy, Jean. Nido en la tierra. EMECÉ Editores. Páginas 49 y 50. Buenos Aires, Argentina. 1976.

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