Sábado 31 de Julio de 2021

31 de agosto de 2016

Dudas y certezas del robo calificado en estancia Ana.

​Ahora Calafate conoció detalles de cómo operaron los ladrones que ingresaron al casco de la estancia Ana. Hicieron casi 15 agujeros en paredes y hasta cielo raso, buscando dinero. La utilización de esposas despierta sospechas.

El denunciado asalto ocurrido en la estancia Ana, es motivo de las mas amplias especulaciones sobre el real motivo y sobre cómo ocurrieron los hechos.

Como informara ahoracalafate.com.ar el lunes al mediodía el cuidador de la estancia que es propiedad de Lázaro Báez, denunció a la policía local que medio día antes había sido victima  de un robo calificado.

El hombre de apellido Gutiérrez denunció que el domingo a última hora de la tarde, ya con oscuridad, fue sorprendido en su casa por cuatro sujetos.

La denuncia indica que los delincuentes lo esposaron a su propia cama, dejándole comida y bebidas.

Los hombres dejaron en claro que no querían robar en su casa, sino en la vivienda principal de la estancia, donde buscaban dinero, y de la que se llevaron unas pocas pertenencias.

Los primeros datos indicaron que los ladrones se dirigieron a la vivienda principal donde habrían picado una pared, según el comentario que había realizado el mismo cuidador.

Las versiones periodísticas se fueron acrecentando, hasta al asegurar que las los boquetes se realizaron con herramientas como las llamadas “picotas” o “picos”.

Ahoracalafate.com.ar accedió a mayores detalles sobre cómo fue el asalto. Los cuatro hombres llegaron y se fueron en una camioneta color negro con antena, que podría ser una Toyota Hilux.

Luego de reducir al cuidador con el gripo de “policía, al piso” y dejarlo esposado, los ladrones recorrieron casi mil metros, distancia que separa a la casa del cuidador con el casco de la estancia.

Al cuidador le sacaron las llaves que permitieron que los ladrones ingresaran a la vivienda principal.

Entraron por el quincho, y desde allí se desplazaron por todos los sectores de casa de mas de 150 metros cuadrados, con cuatro dormitorios, dos baños y otros sectores.

En varios la mayor parte de la vivienda los ladrones rompieron las paredes. Quedaron agujeros a media altura, en algunos con marca de calzados, lo que indica que fueron hechos a patadas. Otro elemento no identificado fue utilizado también para hacer una rotura en cielo raso.

El revestimiento interno de la casa es de material durlock, el que es fácilmente rompible.

En total serían casi 15 los boquetes contabilizados por los policías que debieron realizar las pericias internas.

De la vivienda no se llevaron mucho. A los elementos ya mencionados se le sumó el dato que del sector del quincho faltan dos baúles de madera tamaño medio, en cuyo interior había herramientas de mano eléctricas.

Nadie plantea otra hipótesis que la que indica que los ladrones buscaban dinero en el interior de las paredes. Si pudieron encontrar algo, es lo que no se sabe.

El hecho que se hayan robado otros elementos le indica a la policía que el robo de objetos fue la alternativa al no encontrar billetes en las paredes doble fondo.

Policías que hablaron con Ahora Calafate comentaron que en la vivienda había otros objetos de importancia, como un televisor LCD de importante tamaño, el que no fue robado, un dato que genera mayores dudas.

Con los datos indicados por el cuidador, la policía elaboró un identikit del ladrón que actuó a cara descubierta, el que hasta el momento no fue hecho público.

Otra certeza y duda a la vez, que tienen los policías locales, se refiere al uso de un juego de esposas para inmovilizar. Corresponde a una marca que también utiliza la policía provincial, pero la sospecha no se detiene allí ya que es un elemento que puede tener varios orígenes.

Para los investigadores, y de acuerdo al testimonio del cuidador, quien le colocó las esposas no lo hacía por primera vez. Para maniobrarlas rápidamente se debe contar con cierta práctica que suelen tener miembros de fuerzas de seguridad.

 

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